Hay VIAJES como mi último viaje a los campamentos de refugiados Saharauis que se clavan de tal manera en el corazón, que es difícil volver a nuestra supuesta “normalidad”, sin pensar que estarán haciendo ellos en esos momentos, sin echarlos de menos por mucho que casi no te hayan dejado pegar ojo en 8 días…, sin añorarlos.
¡SAHARA HURRIA!
¡SAHARA LIBRE!
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